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El primer poema escrito por un pájaro.


Esta es la historia del abuelo de mi abuelo. Finales del siglo XIX, por aquel entonces tenían la sana costumbre de respetar a los animales. Sanísima. En casa del abuelo de mi abuelo y del abuelo de otros abuelos, se respetaban los nidos que las golondrinas construían en los tejados porque consideraban que las golondrinas estaban allí antes que las casas. Consideraban bien. Era tradición coger a las golondrinas jóvenes y ponerlas un pequeño hilo de lana bajo el ala antes de que partieran en su primer vuelo en el otoño. Cuando las golondrinas volvían en primavera, los abuelos de los abuelos reconocían a las golondrinas del año anterior por ese pequeño lazo.

Un día el abuelo de mi abuelo le enrolló junto al hilito una nota:
     "¿Me dirás golondrina
      dónde pasas el invierno?"

Al año siguiente la golondrina volvió a la casa, y bajo el ala el hilo y con el hilo otra nota:
      "En las Islas Canarias
       en casa de un herrero."

El primer poema escrito por un pájaro.