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Vivo en un puerto desde el año 83.


Vivo en un puerto desde el año 83.

Éramos cuatro hermosos barcos hasta que tú te fuiste a donde más lejos ya no se puede ir. El viento que soplaba tu vela, era el mismo que soplaba la mía. Te lo juro, jamás tuve miedo en los veinticinco años que compartimos. Tú te encargabas de ello. Después se fue M, también lejos pero no tanto. Y por último es papá el que se va y vuelve a intermitencias.

Tengo mi barco sin izar las velas. Yo es que de este puerto, donde fuimos felices, no me puedo ir.



Puerto de Maspalomas. Madrid. 2012.