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Duele el dolor.

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- He pensado, que…, tú y yo, podríamos ir a algún sitio juntos. Uno de estos días. Hoy. Ahora mismo. Ven conmigo.
- No, yo creo que no va ser posible.
- ¿Por qué no?
- Porque si decidiéramos irnos a algún lugar juntos, me da miedo que un día…, hoy no, quizás, quizás… quizás mañana tampoco, pero un día, de repente… puede que empiece a llorar y llorar y llore tanto que nada ni nadie pueda pararme, y que las lágrimas llenen la habitación y que me falte el aire y que te arrastre conmigo y que nos ahoguemos los dos.
- Aprenderé a nadar. Te lo juro, aprenderé a nadar.
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