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Mi hogar.

Graffiti
Graffiti de mi barrio
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5 comentarios:

  1. Me encanta nunca lo habia visto la verdad
    Gracias por hacer que nunca olvidemos de donde hemos salido

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  2. TE QUIERO MUCHIISIMO

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  3. A anónimo,

    El grafitti está al ladito del instituto Gregorio Marañón y lleva como mes y medio y todavía está intacto!! Correeeeeee a verlo.

    Imagino que eres del barrio, qué bonito que es nuestro barrio, ¿eh?

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  4. Bueeeeenasss, ¿se puede?

    Yo no soy ni vivo en el barrio del Pilar sino en otro de la periferia madrileña, pero pasé buena parte de esa etapa revuelta y revoltosa que es la pubertad en las plazoletas y escalinatas de tu barrio.

    Unos primos vivían en la plaza de Arteijo y otros en la avenida de Betanzos. Y allí nos juntábamos, haciendo pandilla, cuando empiezan los amoríos y el "estoy por éste" o "voy a pedir salir a aquélla". Nos pasábamos los findes en la calle, de plaza en plaza. Y en verana, yendo a la pisci, que luego fue una de las primeras en tener solarium nudista.

    Asistí a la batallada gestación de la Vaguada, creo que uno de los primeros centros comerciales. Muchos no querían, pocos sí, creo recordar. Pero allí, en la Vaguada, en plena pubertad, matábamos el tiempo por esos espacios enormes que olían a pan y palomitas.

    Tengo un recuerdo muy especial, pues había una especie de discoteca en la que, con apenas 12 o 13 años, nos colamos. Era plena luz del día, y era la primera vez que entraba en una disco para mayores. Allí nos desmelenamos haciendo la conga al ritmo de las típicas canciones brasileñas (eeeeehhh, meo amigo Charli, Charli Brown) y nos sentíamos mayores y alegres.

    Y también viví allí los primeros "minis", que por entonces no se llamaban así, en un bar que había en otra de esas plazoletas, "La piñata", frecuentado por estudiantes. Nuestros primeros "pedos" acompañados de los primos mayores, que ya eran universitarios.

    Y las fiestas, las fiestas del Barrio de "la Pili" eran la leche, con conciertos roqueros cuando ya vestíamos de jipis tardíos. Recuerdo a Medina Azahara y sentarnos en el parque con un litro por cabeza.

    Vaya recuerdos que me has traído, la agridulce etapa de los adolescentes.

    Hace poco fui a la Vaguada, pero no la reconocí del todo, estaba crecidita, pero creo que esas plazoletas en forma de puzle de varios niveles siguen tal cual.

    Gracias por traerme estas evocaciones.

    Marta

    Pd. Me encanta tu blog. Es como un cuento o una piruleta de colores que relames con sonrisa churreteada de dulce.

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  5. Sííí, claro que se puede Marta.

    La Vaguada es cierto que ha cambiado bastante y yo diría que a peor. Las fiestas del barrio hay que decir que, quitando las iniciativas de las asociaciones vecinales, dejan mucho que desear. Pero las placitas siguen casi igual y continuan haciendo de nuestro barrio uno de los pocos barrios de verdad que quedan en Madrid.

    Ainsss, el hogar es el hogar.

    Muchas gracias por tus comentarios y vuelve cuando quieras:)

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Dilo en bajito pero dilo.