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Médicos y poetas.

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En la consulta de un médico:
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- PACIENTE: Buenos días.
- MÉDICO: Buenos días.
- PACIENTE: Dígame.
- MÉDICO: No, dígame usted.
- PACIENTE: ¿Cómo?
- MÉDICO: Que me cuente qué le pasa.
- PACIENTE: No me pasa nada, he venido a escucharle.
- MÉDICO: ¿A escucharme?
- PACIENTE: Claro.
- MÉDICO: A ver, por favor, explíquese.
- PACIENTE: Quiero que me recite, me da igual el qué, lo dejo a su elección aunque el siglo de oro es mi predilección.
- MÉDICO: Pero ¿qué dice? Yo soy su médico, no recito..
- PACIENTE: ¿No recita? Por teléfono me han dicho que aquí me recitarían lo que necesitara.
- MÉDICO: Pero ¿cómo le van a decir eso?
- PACIENTE: Llamé a información, les dije que me encontraba mal y que necesitaba que me dijeran dónde podían recitarme. Me dieron el teléfono de este centro, llamé, me dieron cita y aquí estoy. Recíteme, pero a poder ser nada de Góngora que yo soy más de Quevedo.
- MÉDICO: Caballero, lo siento, aquí no recitamos, aquí recetamos, pero le dejo mi tarjeta y si encuentra donde le reciten llámeme que yo últimamente también me encuentro mal.
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