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Lucía VI

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Esteban juega al fútbol con la luna llena asique las noches de plenilunio suplica e implora a su madre que le deje salir al parque con Lucía. Su madre suele hacerse de rogar bastante, sobre todo en invierno, porque aunque en los pueblos no hay peligro no le gusta demasiado la idea, y no acaba de entender por qué una vez al mes su hijo se encapricha de salir a jugar de noche. Pero las madres, si se las ruega mucho, siempre acaban cediendo a las peticiones de sus hijos y Esteban logra su objetivo enfundado con abrigo, guantes y bufanda. Lucía sale siempre con Esteban aunque no siempre decide jugar al fútbol, la mayoría de las veces se queda buscando grillos, lo hace sobre todo cuando lleva mucho tiempo sin ver a su padre porque le recuerdan a él, y cuando se cansa de buscarles se sienta en el suelo a observar a Esteban y a reírse.
Cuando ya llevan un tiempo, la madre de Esteban prepara dos vasos de leche caliente y va a recogerles, siempre les hace el mismo reproche:
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- ¡Lucía levanta del suelo que se te va a quedar el culete helado! y ¡Esteban mírate cómo estás, embarrado y despeinado!
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Entonces, Lucía siempre susurra:
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- Despeinado no, des-penado…
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